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Kinktober hannigram

Summary:

Pequeños fics Hannigram kinky con un poco de terror.

Advertencia: Temas sexuales subidos de tono.

Notes:

Yo en serio de verdad que quería hacer el Kinktober Hannigram porque en cuanto a fanfics soy una Horny bitch de mierda jajaja pero estuve bien estresada todo octubre por mi examen de admisión ( Todo para que al final me fuera de la vrga )

Y bueno no me quise quedar con las ganas así que voy a escribir unos poquitos días de Kinktober ya siendo noviembre jajaja (Ahora diciembre y casi enero)

Chapter 1: Vore

Chapter Text

Will abre y cierra los ojos varias veces pero no puede ver nada en absoluto, está desorientado y siente que se le acaba el oxígeno. Al no contar con la vista, decide utilizar el tacto en un intento por descubrir su ubicación; por un lado se encuentra con una textura suave mientras que por el otro se topa con una superficie firme, al tocar sobre ella descubre que está confinado dentro de algún sitio con paredes de metal. Golpea un par de veces las paredes al mismo tiempo que grita, con una ligera esperanza de que alguien se encuentre cerca para auxiliarlo.

- ¡¿Hay alguien ahí?! ¡Estoy atrapado! ¡Ayuda! - Se rinde al no obtener ninguna respuesta.

Cada que camina siente que la superficie es algo inusual así que se anima a agacharse para examinarla mejor, primero la toca con duda pero enseguida toma entre sus manos un poco de lo que parece ser vegetación, sin embargo, esta se siente húmeda y... ¿Acaso lo que capta su olfato es aceite de oliva?

De repente el mundo comienza a moverse para Will, siente como si el lugar se estuviese elevando   mientras se dirige hacia algún lado, ¿Dónde demonios está? No puede evitar que el pánico se apodere de él cuando su mente no logra llegar a ninguna conclusión lógica; a decir verdad la sensación de vértigo no es de mucha ayuda.

El movimiento dura muy poco, de nuevo todo se siente estable y parece no haber ninguna diferencia en como se hallaba al principio pero entonces Will escucha voces. Está a nada de gritar por ayuda cuando la oscuridad se acaba, no obstante se encuentra con algo mucho más aterrador que la oscuridad y la desorientación absoluta; es demasiado para procesarlo, tiene que reconocer a su cerebro por hacer el esfuerzo.

Todo es enorme, todo menos él. Se encuentra encima de una mesa, rodeada de invitados vestidos con las prendas más elegantes, todas las personas sonríen mientras parece que miran en su dirección

- Le dîner est servi - Escucha decir, una voz muy conocida para él.

Hay algunos ligeros aplausos y cumplidos. - El doctor Lecter siempre se luce cuando se trata de ofrecer cenas memorables -

Will deja de concentrarse un momento en la multitud para mirar detrás de sí mismo, encontrándose con la cabeza de Jack Crawford servida sobre bandeja de plata, con algo de ensalada a su alrededor, ensalada que él está pisando.

Dios mío, voy a vomitar

- Propongo un brindis por el doctor Lecter, nuestro maravilloso anfitrión - Dice una mujer de entre los invitados, causando que todos levanten sus copas.

Mientras tanto Will otra vez siente que todo da vueltas, aún cuando ya no está dentro de la charola en movimiento. Todos los refinados platillos sobre la mesa comienzan a convertirse en bandejas de plata sobre los que reposan órganos con sangre escurriendo: corazón, hígado, intestinos, etcétera.

Cuando Graham vuelve a mirar hacia la multitud de gente, ahora puede distinguir a Bedelia, quien le mira con profunda tristeza, entonces la gente dentro del comedor ya no son completos desconocidos con ropa costosa, ahora se trata de rostros que conoce a la perfección incluso cuando algunos de ellos están bajo tierra.

Abigail, Jacob, Alana, Lounds, Beverly, Jimmy, Brian, Tobias...

La cabeza de Jack mira hacia su dirección, en un instante sus ojos sin vida cambian y se encargan de proporcionarle una mirada de decepción e ira.

- El destripador de Chesapeake ha estado todo este tiempo bajo tus narices, Will -

El sudor frío recorre su cuerpo.

- Oh no, querido Will, el miedo endurece la carne - Una lengua recorre su cuerpo, dándole una probada. - Sí, este es el sabor de miedo, ¿A qué le temes querido? -

Ahora está parada sobre una enorme cuchara, mirando directamente al rostro del autor de tan monstruosa comida, Hannibal Lecter.

- Bon appétit -

Es llevado por la cuchara al abismo oscuro que es la boca del caníbal.

Cuando es devorado, Will despierta de golpe, hallandose a sí mismo empapado de sudor; la cama es un desastre y la otra parte de esta se encuentra vacía.

No puede simplemente olvidar la pesadilla y volver a dormir, no cuando acaba de soñar que su esposo es el destripador de Chesapeake. Se queda quieto por unos minutos, tal vez una hora incluso, cómo saberlo hasta que escucha sonidos  extraños provenientes de la cocina.

Algo dentro de sí le dice que no vaya, que se recueste e intente dormir de nuevo.

La curiosidad mató al gato.

- Vamos, no es como que encontrarás un monstruo en la maldita cocina - No aprecia lo suficiente su vida como para escuchar la voz de su cabeza llamada auto preservación, así que se coloca sus pantunflas y camina hacia la fuente del ruido.

A medio camino se da cuenta que está temblando, en definitiva no es por frío.

Cuando llega a la cocina, se encuentra una vez más cara a cara con el monstruo al que fue a buscar, Hannibal, quien detiene sus movimientos al mirarlo.

- Deberías estar durmiendo, mielasis - Dice de manera casual, con un ligero tono de reproche, como si el cabrón psicópata no estuviese arrastrando un cadáver con una mano al mismo tiempo que sostiene un cuchillo de carnicero en la otra.

Por supuesto, Will hace lo primero que se viene a la cabeza, lo que es correr por su vida. Inmediatamente escucha pasos apresurados que van tras de sí y para ser honestos, entre un agente del FBI que lleva pantunflas y un asesino serial que además es caníbal, ¿Quién es más veloz?