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Semillas del ayer

Summary:

Día #20: “Cuando crezca, me casaré contigo”.
#Incestember.
Summary: Himawari dijo que se casaría con Boruto, pero nadie la tomó en serio. Ella era una niña y todos creyeron que no sabía de lo que hablaba.

Work Text:

—Cuando crezca, me casaré contigo —comentó Himawari. La pequeña se había quedado dormida en el hombre de Boruto.

Boruto, al igual que sus padres, no le dio importancia. Él creyó que Himawari era solo una niña pequeña, que ella no sabía lo que era el matrimonio o el amor de una pareja, Boruto incluso asumió que ella lo olvidaría con el tiempo.

No estaba del todo equivocado.

Himawari era una niña que no sabía reconocer los diferentes tipos de amor, tampoco sabía lo que era el matrimonio, pero ella no se olvidó de sus palabras. Sus sentimientos solo se hicieron más intensos con el pasar del tiempo al igual que la certeza de que lo que sentía era amor.

Esos sentimientos eran correspondidos. Boruto había tenido varias relaciones románticas, pero todas terminaban en fracaso cuando el joven se enteraba de que ninguna de ellas era Himawari y que nunca lo sería.

—Boruto —lo llamó Himawari. Su mirada era triste y su voz denotaba preocupación.

La mirada de Boruto se posó sobre Himawari y pensó en lo afortunado que era por tenerla a su lado. Incluso si el mundo estaba en su contra sentía que podía lidiar contra todo si era el único modo de estar con la persona que más amaba. Utilizó una de sus manos para retirar uno de los mechones de cabello de su frente, teniendo especial cuidado en no despertarla. Intentó volver a dormir, pero después de unos intentos supo que no podría volver a conciliar el sueño por más que lo intentara.

Por un instante se permitió pensar en sus padres y en cómo reaccionarían cuando no los encontrara. La culpa lo golpeó con fuerza. A Boruto le dolía dejar a sus padres, pero sabía que no tenía otra alternativa si deseaba permanecer junto a Himawari, ambos lo supieron en el momento en que dejaron la aldea.

Se levantó y comenzó a recoger sus prendas. Lentamente comenzó a vestirse, los recuerdos de la noche anterior llegaban a él. Pasaron semanas planeando su escape, cuando Naruto les dijo que él y Hinata tenían que acudir a una reunión en Kirigakure fingió haberse lastimado en un entrenamiento y Himawari se ofreció a cuidarlos.

Para ambos fue difícil convencer a sus padres de que se fueran sin ellos, ninguno de los dos deseaba hacerlo. Incluso Kawaki parecía no estar conforme con la idea y esto último fue lo que le pareció más extraño.

Boruto temió que sus padres sospecharan del noviazgo que mantenían, pero se tranquilizó al comprobar que solo eran sus padres siendo sobreprotectores. En otro tiempo eso le hubiera molestado y lo hizo en menor medida. Él era un adulto y creía que ese no era el peor de los escenarios. En el caso de Kawaki, él solo estaba apoyando a Naruto, algo que era común en él.

Boruto tomó su disfraz y se dirigió a la recepción del hotel. Pidió algo de desayuno y pagó el hospedaje.

—¡Buena suerte, señor Kobayashi!

—Gracias.

—Espero que vuelva pronto.

Boruto sonrió. Él no consideraba que eso fuera posible. El trato que había recibido fue bueno y su estancia fue agradable, pero era demasiado peligroso. Boruto no dudaba que sus padres los buscarían y sabía que tenían los medios para encontrarlos.

Su padre era el séptimo hokage, su madre, la princesa Byakugan, experta en el rastreo. Kawaki era un shinobi poderoso y uno de los pocos que podían rivalizar con en Boruto cuando se trataba de poder. E incluso si ellos no lo buscaban, Boruto era un ninja renegado por lo que era solo cuestión de tiempo antes de que él entrara al libro Bingo.

—Yo también. Reimi y yo nos hemos divertido.

Boruto se despidió y regresó a la habitación que él y su hermana habían estado ocupando durante los últimos días. Él sonrió al ver que Himawari dormía.

“Es adorable”, pensó con una sonrisa y lamentándose por tener que despertarla.

Boruto se acercó a su hermana y comenzó a sacudirla con suavidad. Él hubiera querido verla dormir por un largo rato, pero sabía que el tiempo con el que contaban era limitado.

—Cinco minutos más —murmuró Himawari entre sueños.

Boruto besó sus labios con delicadeza.

—Lo siento, cariño, pero no tenemos tiempo. Debemos irnos ahora si queremos poder llegar a nuestra boda.

Himawari se despertó de inmediato. Ella le dedicó una sonrisa que le hizo experimentar una sensación cálida. Esa sonrisa le hizo recordar lo mucho que la amaba y los motivos por los que estaba dejando todo atrás.

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