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Ser convocado a la selección mayor era uno de los tantos sueños que tenía Agustín desde que era un pibito de trece años que había dejado su San Carlos Centro natal para poder vivir en la pensión de San Lorenzo y así empezar a formar su camino como futbolista profesional.
Desde 2017 (año en que fue seleccionado tras una prueba de jugadores por el club azulgrana) hasta la actualidad pasaron miles de cosas en la vida de Giay.
Hizo muchos amigos, se enamoró varias veces, le rompieron el corazón, rompió corazones, debutó profesionalmente en San Lorenzo en 2022, su primer gol como profesional fue contra Boca Juniors el 9 de julio de ese mismo año, jugó copas internacionales, también tuvo que pasar por malas situaciones, fue vendido al Palmeiras de Brasil, jugó el súper mundial de clubes en Miami y recientemente ganó el campeonato paulista, dónde su actual novio fue una de las figuras indiscutidas de dicho torneo.
Sin embargo, había una etapa que realmente tenía un lugar en el corazón de Agustín y la cual nunca se iba a olvidar: jugar en la selección sub20.
El Santafesino recuerda como si fuera ayer cuando jugó el torneo L’Alcudia, en dónde fue capitán de la selección argentina en esta competición donde salieron campeones un 7 de agosto del 2022, donde le ganaron 4 a 0 a la sub20 uruguaya (siendo el primer gol de Giay) y cómo podría olvidar Agustín los festejos que se vinieron después, algo descontrolados siendo que eran adolescentes, pero recontra merecidos.
Y así mismo, si Agustín tiene que recordar a la sub20, tiene que recordarlo a él, al Colo Barco.
Se podría decir que Valentín y Agustín se habían conocido oficialmente en la sub20 argentina, pero ellos ya se conocían de vista desde hace ya bastante, debido a los partidos que jugaban siendo rivales cuando estaban en las inferiores de sus respectivos clubes.
Pero su vínculo se afianzó más en las concentraciones de la sub20, como ahora se podían ver más tiempo y no eran rivales futbolísticos, nació una amistad entre ambos laterales.
Una amistad que no tardó demasiado en transformarse en una relación, en especial después que ganaron la final del torneo L’Alcudia y tras los festejos, los dos terminaron a los besos en su habitación compartida, esa noche valía todo, hasta coger al lado del trofeo de la competición.
Agustín podría decir que fue el primero que se enamoró, en especial cuando despertó al día siguiente y al lado suyo tenía al Colo sonriéndole mientras le preparaba unos mates para desayunar juntos en la cama, mientras le contaba lo feliz que estaba por haber sido campeones juntos, desde ese momento se dió cuenta que no podía vivir más sin la presencia del menor a su lado.
Quizás Valentín no fue su primer beso ni su primer novio, pero si fue su primer amor verdadero.
Pasaron por tantas cosas juntos, desde verse a escondidas en las previas de los San Lorenzo-Boca para darse piquitos de buena suerte hasta llorar juntos sin consuelo cuando perdieron el partido contra Nigeria en octavos de final del Mundial Sub20 del 2023.
O también ser el hombro en el cual llorar del otro, como cuando San Lorenzo quedó eliminado de la sudamericana del mismo año y lo primero que hizo Agustín al volver de Brasil fue buscar consuelo en los brazos de Barco o también el día en que Boca perdió la final de la copa libertadores, también en 2023 y recién Valentín se sintió mejor después de llorar durante horas en el pecho de su pareja.
Así como todo tiene un comienzo lindo y dulce, todo tiene que acabar, a pesar de haber terminado en “buenos términos”, porque se separaron cuando se confirmó la venta de Valentín al Brighton de Inglaterra, la distancia iba a ser un claro impedimento para su relación, Giay seguía en San Lorenzo a pesar de ciertos sondeos de equipos extranjeros.
Aparte había alguien más metida en la relación entre los dos futbolistas, que claro, era secreta debido al qué dirán de la gente y que el fútbol es un deporte con un ambiente altamente homofóbico, ellos dos aún eran muy jóvenes, sus carreras estaban recién empezando.
Entonces Valentín la tenía a Yaz, que primero fue como la novia falsa del colorado, la que siempre lo acompañaba a los eventos importantes o con la que se sacaba fotos para subir a Instagram, pero claro, a la larga te crees la mentira y eso le pasó a Barco, que sin darse cuenta había gorreado a Agustín con esa piba, no solo una vez, sino varias, por lo tanto la venta del menor al equipo británico fue la cereza del pastel por así decirlo, ya Giay no iba a aguantar que el lateral miraba con más cariño a la mina y se la llevaría con él a Inglaterra mientras él se quedaba en Buenos Aires viendo todo por tv.
Un día de enero del 2024 se separaron oficialmente, después de varias discusiones y peleas, desde aquel día no se vieron nunca más en persona.
Hasta hoy, Agustín recién había llegado a la concentración de la selección Argentina, ya se había saludado con los demás convocados y especialmente con su novio, que lo abrazó con fuerza al verlo y le dedicó el gol que hizo en el entrenamiento haciendo una A con sus manos al festejar.
Después del entrenamiento y de darse una merecida ducha se fue a su habitación, no la compartía con su novio sino con Marcos, otro ex San Lorenzo como él, sin embargo al entrar al cuarto no se encontró a Senesi sino que se encontró a Valentín sentado en su cama.
— ¿Tengo que terminar sobornando a Marcos para poder volver a verte, Agus? —. Preguntó Barco con su voz coqueta, levantándose de la cama y acercándose al rubio para acariciar su pecho, aprisionandolo contra la pared que había al lado de la puerta —. Te extrañe mucho Agus, ¿Vos me extrañas, Agus? Porque vos nunca me mandas mensaje, ni me llamas, ¿Te tiene re gobernado el Flaco que no tenes tiempo para mí? ¿No tenes tiempo para ver a tu primer y verdadero amor?
— Yo también te extrañe Colo, solo que vos no entendés que ya lo nuestro está más muerto que Newell's —. Valentín soltó una risita ante las palabras del mayor, simplemente negó con la cabeza y puso una de sus manos en el cuello de Giay —. Aparte vos estás juntado con ella y encima tuviste una hija con ella.
— Ay Agus, vos no lees las noticias, hace una banda que me separé —. Contestó, acariciando su nuca mientras bajaba su mano a la entrepierna del santafesino toquetearla sobre la tela y sonrió al escuchar los gemidos de Giay —. ¿No era que vos no me extrañabas, Agus?
— También tocas mi parte débil, trola de mierda.
— Vos también sos una trola de mierda, Agus —. Valentín le bajó los shorts deportivos y se relamió los labios al ver que no llevaba nada puesto —. ¿Ves? Vos también sos una trola de mierda, todos al final del día terminamos siendo una trola de mierda.
— Como se nota que estás separado vos, porque no hay nadie que tenga que escuchar las pelotudeces que decís a diario —. Barco río antes de volver a rodear el cuello contrario, acortando nuevamente entre ellos con un fuerte abrazo, para que Agustín no se pudiera escapar, pero comenzó a frotar su entrepierna contra la pija contraria —. Ah ah para Colo… Nos puede encontrar el Flaco…
— Que nos encuentre —. Sentenció, Valentín no iba a soltar fácilmente a Agustín, más después de no verlo durante más de dos años.
Esa amenaza de que López los podía encontrar juntos Valentín sinceramente se la pasaba por el quinto forro del orto, tenía a Giay atrapado contra la pared del cuarto, frotó nuevamente su entrepierna contra la contraria en un movimiento lento y deliberado que hizo estremecer al mayor.
El colorado no espero ningún minuto más, clavo sus dedos en la mandíbula de Agustín, obligándolo a qué lo mirara, Barco se inclinó sobre él y el beso fue un estallido, no había dulzura como en sus primeros besos cuando recién eran noviecitos, era un beso cargado de urgencia y de un deseo que había permanecido latente, esperando el momento en que estos dos se volvieran a ver para volver a despertar.
Los labios de Valentín se estrellaron contra los del rubio, quién en ese momento respondió con la misma intensidad, enredó una de sus manos en los rulos colorados de Barco, olvidándose completamente del Flaco y volviendo a ser ese pibito de 19 años que se escapaba de sus compañeros de plantel después de los San Lorenzo-Boca para poder verse a escondidas con su novio.
Giay tiró el cabello del lateral izquierdo para profundizar el beso pero al mismo tiempo, para decir que no lo iba a dejar irse de su lado nuevamente sin usar palabras.
Un gemido sordo escapó de la garganta del sancarlino, que fue devorado inmediatamente por la boca de Valentín, que lo besaba como si no hubiera un mañana o un partido amistoso por jugar, en ese momento eran ellos dos recordando el pasado que no volverá o que podría volver en una versión renovada.
Luego de algunos minutos, la presión entre ambos cuerpos se volvió insoportable, Agustín jadeó contra la boca de Valentín en el momento en que se dió cuenta que el Colo no iba a soltarlo ni con orden judicial, entonces decidió bajar sus manos a la cintura contraria, apretando fuertemente la tela de la chomba que tenía puesta el menor.
Por otro lado, Valentín era puro fuego descontrolado, sus labios se movían con una cadencia salvaje, mordía el labio inferior de Giay antes de volver a invadir su boca nuevamente con su lengua que reclamaba cada rincón como suyo.
Era un beso que sabía a revancha, que sabía a una verdad que ninguno de los dos pudo borrar a pesar de tener distintas parejas en estos dos años donde estuvieron separados.
— No te voy a dejar irte de nuevo, Agus, vos siempre fuiste mío —. Afirmó el Colo entre beso y beso, su aliento caliente golpeaba la piel humedad del lateral izquierdo.
Agustín no contestó con palabras, sino con acciones, arqueo la espalda cuando Barco volvió a frotarse contra él, marcando el ritmo de una necesidad que ya no conocía límites. El roce entre ambos cuerpos era eléctrico, como una fricción que mandaba pequeñas descargas eléctricas a la boca del estómago.
Giay hizo la cabeza para atrás, exponiendo su cuello, al cual Valentín no tardó más que dos segundos en atacar, llenándolo de besos y mordidas que seguramente el Flaco iba a ver en un rato.
Sin embargo, el ruido de la puerta siendo golpeada los sacó de su burbuja de placer.
— ¡Agus! ¿Estás acá? Es que te mando mensajes no me contestas amor y los pibes me dijeron que seguramente estás acá descansando o bueno, al menos eso me dijo Marcos —. Y era Juan José tocando, Agustín se asustó inmediatamente e intentó sacarse de encima a Barco, quien le dedicó una sonrisa y le tapó la boca antes de acercarse a su oído.
— Déjamelo a mi —. Le susurró al oído a Giay —. Pasa Flaco querido, estamos acá re tranquilos con Agus.
La cara de Agustín se transformó en una de miedo al momento en que la puerta se abrió y el Flaco entró como si nada a la habitación.
— Ah bueno, tenías razón vos cuando me dijiste ayer que no ibas a perder el tiempo cuando llegará Agus a la concentración —. No había enojo, ni reclamos, sino una complicidad entre Barco y López que no era reciente.
— Es que yo fui su primer amor, ¿Verdad Agus?
— Paren un toque, ¿Ustedes ya se conocían? —. Preguntó desconcertado el rubio, los otros dos hombres asintieron con la cabeza —. Son unos conchudos ¿Saben?
— Pero amor, ¿Cómo no iba a hacerme amigo de tu primer amor? Aparte somos compañeros de la selección, no podemos evitarnos —. Respondió con soltura el Flaco, antes de acariciar la mejilla de Agustín, quien tenía una hermosa cara de orto y luego rozó con su pulgar los labios contrarios —. Te deberías poner feliz Agus, encima que los encuentro así, me podría sumar al reencuentro ¿No?
— Más vale Flaco, vos sos el invitado de honor, justo Agus estaba a punto de chuparme la pija, así que nos puede chupar la pija a los dos, ¿Verdad que vas a poder con los dos, Agus?
— Obviamente que él puede con los dos juntos, él puede con todo —. El correntino contestó por él, Agustín asistió ante la pregunta con una sonrisita en sus labios y se sacó la chomba deportiva quedando ahora sí completamente desnudo —. ¿Igual sabes que estaría bueno, Colo? Qué el te chupe la pija mientras yo me lo cojo, estaría re copado.
— Vos sabés que si Flaco, yo lo agarró por adelante y vos por atrás, así tiene todo lleno por trolita —. Agustín no iba a negar que sus dos amores lo tratarán como un pedazo de carne no lo calentaba de sobremanera, al escuchar a Valentín hablar de esa forma sintió que toda la sangre de su cuerpo fue a parar a su pija —. Mirá Flaco, mirá como se pone la trolita.
— Es una rubia bastante trolita y eso que ahora está tranquila, no sabes lo que fue cuando ganamos el campeonato paulista, tenía tanta leche adentro que podía ponerse una quesería.
— ¡Flaco! ¡Andate bien a la mierda! —. Retó Agustín a su novio, quien simplemente levantó los hombros.
— ¿Estoy mintiendo, Agus?
— Bueno, los problemas conyugales los arreglan ustedes después en su cama por favor, graciass —. Valentín les cortó el mambo de inmediato, el ya está acostado en la cama y ya estaba desnudo de la cintura para abajo, aprovechó el momento de discusión de la parejita para acomodarse.
Giay se acostó entre las piernas de Valentín, pero primero masturbo la pija del menor con una de sus manos, para erectarla un poco más, mientras tanto el correntino se acomodaba detrás de Agustín y le escupió sobre su agujero para lubricar este un poco, odiaba la sensación de entrar en seco.
— Dale Agus, más rápido mi amor —. Valentín agarró los cabellos rubios del lateral izquierdo mientras con la otra mano agarraba su pija, para así metérsela de sorpresa en la boca —. Así Agus… Dios como te extraño mi amor…
Agustín tuvo que reposar sus manos en los muslos contrarios para sostenerse y de paso ahogó un gemido cuando sintió a Juan José introducirse lentamente en su interior, estaba completamente lleno de ambos lados, sin embargo no estaba asustado, ya había estado así en varias ocasiones, no era primerizo en estas cosas.
— Estás tan apretado, Agus —. Gruño el delantero, mientras comenzaba a moverse dando estocadas lentas pero profundas, abriéndolo de a poco, Agustín gemía mientras subía y bajaba sobre el miembro de Valentín, quien era él que marcaba el ritmo del pete, dándole alguna que otra estocada fuerte en su boca —. Che Colo, ¿Es tu primer trío?
— Y con en el medio Agus si… Ah amor así… Pero ya estuve en tríos antes, más cuando jugaba en Boca, no sabes cómo me usaba de muñeca a mi —. Contestó riéndose, sin soltar el cabello de su ex novio e hizo su cabeza hacia atrás para poder cogerle la boca a su gusto.
— Es que vos también Colo, sos bastante lindo che —. Halagó López, mientras reposaba sus manos en la cintura de su novio y comenzaba a penetrarlo con su fuerza característica, la que tanto le gustaba a Giay —. No sabes cómo te voy a llenar a vos, Agus, por comer y no compartir —. Dijo riéndose, sin dejar de garcharselo con fuerza.
Agustín estaba tan sobreestimulado, encima escuchar a sus dos hombres hablar como si él no estuviera en el medio de ellos dos lo re calentaba, encima su pija, que se frotaba una y otra vez contra las sábanas de la cama, estaba tan dura y necesitada que no solo le dolía sino que era una bomba de tiempo a punto de estallar en cualquier momento.
— Flaco, ¿Vos decís que vamos a poder acabarle dentro al mismo tiempo?
— Si Colo, lo vamos a dejar recontra lleno de leche, como a él le gusta —. Respondió dándole una nalgada al sancarlino, quién gimió aún teniendo la pija de Valentín en la boca, pero López ya sintiendo su propio orgasmo en la boca del estómago bajo la velocidad de sus estocadas y se agarró con fuerza de la cintura del lateral izquierdo, seguramente dejando sus manos marcadas en su piel blanca.
Barco se dió cuenta que el correntino estaba punto de correrse, entonces decidió agarrar con las dos manos la cabeza de Agustín y darle fuertes estocadas, cogiéndole la boca con brutalidad.
Ya Giay para este momento había acabado, ensuciando las sábanas de la cama con su semen, ya estaba medio en las nubes, pero aún podía sentir los tirones de pelo que le hacía Valentín o las uñas del Flaco clavadas en su piel, al punto de lastimar su piel.
Y como si estuvieran coordinados, los dos hombres llegaron al orgasmo al mismo tiempo, Valentín acabandole en la boca a Giay mientras que Juan José se corría dentro de él.
— Dale Agus, hasta la última gota por favor amor, no tenemos que ensuciar la cama —. Pidió Barco, mientras acariciaba los cachetes colorados de su ex novio.
Barco no salió de la boca de Agustín hasta que no se tragó toda su leche, mientras que el correntino simplemente se mantuvo quieto algunos minutos hasta que el cansancio le ganó la jugada y tuvo que salir de su interior, pero quedó fascinado mirando como caía su semen por los muslos de Giay.
El sancarlino estaba tan agotado que no se dió cuenta en qué momento terminó entre Valentín y del Flaco, quienes se habían acostado a sus costados, haciendo que el quedara en el medio, como si fuera el fiambre de un sánguche.
— ¿Si le ganamos a Mauritania la repetimos? —. Preguntó López, mientras besaba el hombro del rubio.
— Más vale Flaco, pero la próxima vos me coges a mi.
