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¿La mano del más fuerte da el orgasmo más intenso? Itadori: "sí"

Summary:

Es el último día del entrenamiento y Gojo lo sorprende con una colección de películas de Jennifer Lawrence. Pusieron una con escena de beso e Itadori se excitó. El bulto en sus pantalones no pasó desapercibido. Esta situación inspiró al profesor a cambiar el examen final del entrenamiento.

Notes:

hace como 3 años que no escribo smut. iba a escribir uno de fushiguro e itadori, pero este apareció intrusivamente y tuve que hacerlo primero.

Perdón por el título. Siento que siempre se me ocurren los más asquerosos para fics explícitos. Parece que los saco de un desagüe (probablemente mi cabeza sea algo así)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El sótano en el que se encontraba Itadori olía a palomitas y aire acondicionado. El ambiente seco y tenue estaba cargado de suspenso por la película que veía el joven. La música escalaba mientras la tensión seguía construyéndose. Él no lo había escuchado, pero una sonrisa malévola estaba acercándose a él.  

 

En el momento revelador, la protagonista gritó e Itadori también lo hizo, especialmente porque una mano se apoyó firmemente en su hombro. Se levantó sobresaltado del sillón y tiró la gaseosa y el cubo prácticamente vacío que contenía las semillas de maíz que no explotaron. Sin embargo, su flujo de energía maldita estaba estable. 

 

“¡Bu!”

 

“¡Ahhh! ¡Gojo sensei!” Itadori se dio vuelta con los puños levantados frente a su pecho, inconscientemente preparado para defenderse. 

 

Gojo vio el muñeco descansando cómodamente junto a los almohadones y se rió. Con la mano libre despeinó a su estudiante. 

 

“Yuuji, mira lo que te traje.” Le entregó una pequeña montaña de DVDs. 

 

El chico la recibió y quiso ponerla en la mesita que se encontraba frente a la televisión, pero estaba llena de botellas, latas, envolturas de frituras y películas ya vistas. Las terminó poniendo en el sillón donde se encontraba sentado. Se arrodilló en el piso y las revisó.

 

“¡Son todas películas en las que aparece Jennifer Lawrence!” Observó. Levantó la mirada y su cara irradiaba felicidad. Gojo sonrió. “¡Gracias!”

 

“Hoy termina el entrenamiento. Tu regalo de graduación son todas esas pelis. Además, veré una contigo antes de hacer la prueba final.”

 

“¿Cuál es la prueba final?” 

 

“No te lo puedo decir. El factor sorpresa es importante.” Contestó el profesor mientras levantaba la frazada y corría el peluche para hacerse un lugar en el sillón. 

 

Itadori hizo un puchero, pero inmediatamente se levantó de un salto. “Estoy listo para lo que sea.” Sonaba determinado

 

“Bueno, ¿cuál quieres ver entonces?” Preguntó Gojo. Estaba de muy buen humor. 

 

“Quiero ver ‘La casa al final de la calle’.” Sostuvo la caja del DVD frente a la cara del profesor. Luego la quitó. “Mi abuelo no me dejó ponerla en la televisión cuando la encontré haciendo zapping porque decía que era para chicos de 13 años en adelante.” 

 

El adulto extendió la mano para que el alumno se la pase. El otro obedeció. Leyó la sinopsis que se encontraba en la parte reversa. No la había visto antes. Tomó el control remoto para el reproductor y abrió la caja para ponerla. 

 

“Voy a preparar palomitas. ¿Lo quieres con mucho caramelo, sensei?” 

 

“Así es. En la heladera hay bebidas artesanales. Recién la traje de mi misión.” 

 

“¡Okay!”

 

Gojo se desplomó en el sillón, cruzó las piernas y extendió un brazo sobre el borde superior de este. Mientras tanto en la tele sonaba un fragmento de la película y el menú. Con el control remoto seleccionó el idioma y quitó los subtítulos. Estaba listo para reproducirla, solo faltaba que Itadori volviera nomás.

 

No tardó mucho. Estaba entusiasmado por esta película. Le pasó las palomitas y apoyó las dos botellas en la mesa. Luego se sentó en su lugar de siempre. Ahora en el sillón estaba Gojo, el muñeco e Itadori, uno pegado al otro en ese orden. 

 

Para estas alturas del entrenamiento, los dos ya sabían que podía hacer ese ejercicio de la energía maldita sin problemas. Lo que no esperaban era que había una escena de beso muy apasionado. Jennifer Lawrence y su coprotagonista estaban sentados en un tronco del jardín y se comieron la boca. Si hubieran tenido un poco más de privacidad, eso no quedaba en un beso. 

 

A Itadori le pareció hipnótico y muy caliente. Especialmente, fue eterno porque sentía cómo le estaba dando una erección mientras su profesor se encontraba al lado suyo. Levantó disimuladamente el peluche y lo puso sobre su regazo. Gojo tenía los ojos fijos en la dirección de la pantalla, pero como tenía la venda, Itadori no podía leer su expresión ni intuir sus pensamientos. Esperaba que el adulto no se hubiera dado cuenta de su condición. 

 

Itadori no se atrevió a mirar en otra dirección. Tenía que actuar normal. La escena ya pasó y la película continuó, pero que ninguno de los dos diga algo se sentía aún más el elefante de la habitación. El estudiante no sabía, pero los labios de su profesor dibujaban una pequeña sonrisa. Definitivamente sabía lo que estaba ocurriendo. Era más que claro a sus ojos. 

 

La erección del joven no solamente no se fue, sino que empeoró. Estaba completamente duro, al lado de Gojo. Tomó un sorbo de la bebida y la volvió a dejar en la mesa. La inquietud era incómoda además del bulto en sus pantalones. Volvió a acomodar el muñeco encima suyo. Para este punto ya le estaba costando seguir prestando atención a la película.

 

“Yuuji...”

 

Se levantó sobresaltado y preguntó: “¿Más pochoclos, profe?” Eso hizo reír al otro. 

 

“Sabes que no es eso.”

 

“¡Lo siento!” Se apresuró a disculparse. Sonaba demasiado nervioso y apurado. “Fue sin querer, y no se está yendo. Voy al baño a solucionarlo.” Estando de pie, avergonzado, puso el muñeco delante de su entrepierna. 

 

No llegó a dar medio paso y ya fue detenido por la voz de Gojo. 

 

“No vayas. Se me ocurrió cambiar el examen final para que sea esto.”

 

“No entiendo.”

 

Gojo siguió. “Ya que vas a encargarte de eso, podemos modificar un poco el proceso y ver si puedes mantener tu flujo de energía maldita.” 

 

Itadori se puso colorado. 

 

“¿Llevo el muñeco conmigo al baño? ”

 

“No exactamente. Lo vas a hacer aquí.”

 

“¿¡Aquí!? Pero… ” Itadori no  podía más de la vergüenza. 

 

“Ya te he visto desnudo, y siendo un hombre, estoy familiarizado con eso.” Gojo sonrió juguetonamente y con el puño derecho hizo movimientos hacia arriba y abajo cerca de su parte privada para sacar una reacción en el joven. 

 

Itadori puso una mano sobre sus ojos. Respiró hondo. Imaginar a su profesor masturbándose lo empeoraba. “Sensei, no hagas eso, por favor.”

 

El adulto se detuvo, pero se rió. 

 

“Obviamente, no te voy a obligar a hacerlo. Puedes elegir la prueba que tenía pensado originalmente. Pero esto me parece mejor para evaluarte.“

 

“¿Qué sería la prueba original?” 

 

“Ya te dije que es una sorpresa. La tendríamos que efectuar sin que te des cuenta. No la puedo explicar.” 

 

“¿Cómo voy a elegir si no sé?” Puso el peso de su cuerpo en la otra pierna y agarró de manera distinta su escudo. Había un poco de frustración en su voz. 

 

“Vas a tener que seguir lo que diga tu corazón.”

 

“¿Y qué sería lo que haríamos si elijo solucionarlo acá ahora? Solo tengo que venirme contigo supervisando y el muñeco detector?”

 

“No exactamente. Tú no te vas a tocar. De hecho, ese es el punto. Tendrás que poder controlar tu energía maldita mientras cosas fuera de tu control te afectan.” Gojo levantó una mano y movió los dedos, sugiriendo a qué se refiere con cosas. 

 

Itadori se cubrió la cara con el peluche y dejó destapado el bulto evidente que se encontraba aún envuelto en la tela de sus pantalones. Él solamente podía pensar que estaba siendo ofrecido la mano del Satoru Gojo, el hechicero más fuerte, para hacerlo sentir bien. Probablemente hasta la vaya a ensuciar con ya saben qué. 

 

“Acércate.” Ordenó Gojo. 

 

Itadori obedeció. Dio un paso, aún cubriendo la cara. 

 

“Más, Yuuji.”

 

Dio otro paso igual que antes. Gojo se rió. Se levantó ligeramente hacia adelante y extendió el brazo para agarrarlo de la remera. Lo atrajo a sí mismo, haciendo que el chico se quede de pie al borde del sillón, entre sus piernas abiertas. 

 

“Quieres hacer esto, ¿no?” Preguntó el profesor.  

 

El chico asintió con la cabeza mientras lo miraba tímidamente desde arriba, aún cubriendose parte de la cara. 

 

“No entiendo. Dímelo con palabras.”

 

“Sí quiero.” 

 

“Más específico.”

 

“Quiero que me toques.” Escondió su cara otra vez. 

 

“¿Para?”

 

“Para hacerme venir.” Itadori, totalmente sonrojado, bajó un poco el muñeco de nuevo y lo miró entre las orejas de éste. 

 

“Jajaja. No, Yuuji. Es para hacer el examen final. Pero bueno, esa respuesta sirve igual.” 

 

Dicho eso, Gojo extendió una mano para tomar el muñeco. Itadori se lo dio y miró cómo lo dejaba en el suelo. Luego, volvió a mirar la cara sonriente del profesor. Aunque el muñeco dormía plácidamente, el chico estaba inquieto y el corazón martillaba contra su pecho por la emoción. 

 

“¿Me quito el pantalón?”

 

“Si no quieres, no. Puedo tocarte a través del pantalón. Estate cómodo.” 

 

“Mmm, bueno.” Itadori retrocedió un paso y procedió a desnudarse completamente, dejando solamente las medias rojas de Spiderman. Después se quedó parado con las dos manos cubriendo su parte íntima. Le parecía poco educado dejarlo apuntando directamente hacia la cara de su profesor. 

 

Gojo se sentó bien y miró hacia la cara de su estudiante a través de la venda. 

 

“¿Es la primera vez con otra persona?”

 

“Umm. No sé si cuenta lo que tengo en mente.”

 

“Cuéntame. Pero mientras pon las manos atrás. Déjalas ahí. No puedes tocarte, ¿Ok?”

 

Itadori le hizo caso. Dejó descubierto su miembro completamente duro y húmedo en la punta.  Itadori iba a seguir hablando, pero fue interrumpido. De hecho, le costaba pensar en otra cosa que no fuera lo cerca que estaba el adulto de él.

 

El profesor soltó un silbido ante la vista. Después metió la mano entre el apoyabrazos del sillón y el cojín donde estaba sentado y sacó una pequeña botella de plástico. Itadori se pregunta si siempre estuvo ahí. Puso ese líquido o gel en la palma de la mano y luego rodeó el pene que ya estaba completamente duro.

 

 “No es un mal tamaño.” Deslizó los dedos y con el pulgar fue sintiendo los relieves. Cuando llegó a la punta, pasó el dedo índice sobre ella. Itadori tomó aire y se concentró para no embestir el agarre cálido. 

 

Era la primera vez que una mano ajena tocaba su parte más privada y sensible.

 

“¿Entonces? ¿Lo habías hecho?” La mano del profesor empezó a moverse arriba y abajo a un ritmo regular. Itadori abrió la boca y quedó mirando hipnotizado. 

 

“Una vez estaba en las duchas solo. Empecé a tocarme y entró Fushiguro. Ngh…” 

 

“¿Oh?”

 

“Él estaba con los ojos cerrados lavándose el pelo. No me veía y yo seguí. Entonces… entonces me vine viéndolo bañarse. ¡Pero no lo estaba viendo a propósito! Era para asegurarme de que aún seguía con los ojos cerrados.” 

 

“Mmm. Eso no cuenta.” 

 

“Nghh. Sensei.” Itadori se curvó un poco para adelante.

 

“Cuando estabas en las duchas tuviste que ir más rápido para apurarte?” Aceleró un poco más y observó con una sonrisa. 

 

“¡Hnngh!” De pronto Gojo paró su suministro y dejó libre el miembro justo antes de que Itadori llegara a su clímax. El joven cerró los ojos frustrado, levantó la cabeza y su cadera embistió el aire. “¿Por- por qué?” 

 

Gojo miró al muñeco. No había reaccionado. Eso era bueno. Miró a Yuuji y aún seguía con las manos atrás. El profesor sonrió.

 

“Yuuji, no puedes venirte hasta que te diga, ¿si?” La pregunta no recibió respuesta y el profesor tampoco sabía si lo había escuchado. 

 

La película seguía reproduciéndose en el fondo. Ya ninguno de los dos sabía de qué se trataba. En la sala quedó sonando la respiración agitada de Itadori y la música de suspenso. 

 

Cuando el chico volvió a calmarse un poco, Gojo volvió a agarrarlo y estimularlo. En menos tiempo que el anterior, Itadori retrocedió soltando un pequeño quejido contenido, liberándose del agarre del otro. Su cuerpo se tensó y tembló.

 

“¿Estás cerca?”

 

“S-sí, sensei.”

 

Al ratito, Itadodi volvió a acercarse y puso su erección cerca de la mano que le daba placer. La miró mientras mordía el labio inferior. Su mirada iba desde su propio miembro, a la mano resbalosa, a la boca bonita de su profesor. ¿Siempre tuvo ese brillo en los labios? Sus deseos sexuales lo estaban consumiendo.

 

Gojo tenía la mirada clavada en su rostro. Le parecía demasiado divertida esta situación. 

 

A continuación, volvieron a repetir varias veces más lo que estaban haciendo. El adulto deslizaba y apretaba la mano, y el adolescente se liberaba cuando estaba a punto de venirse. La respiración del chico era acelerada, estaba reprimiendo peor sus sonidos que antes y cada vez costaba menos acercarlo al límite. Sus músculos se tensaban y quedaba embistiendo a la nada misma. Tanto el rostro como el cuello y el pecho estaban con un tinte rosado. 

 

Itadori se veía y sonaba desesperado ya, con los ojos húmedos y todo, pero aún así no se quejó. Estaba cooperando muy bien. Estaba siendo un buen chico. 

 

Cuando se acercó de nuevo, el profesor con la otra mano agarró su pierna para que no se alejara otra vez. Envolvió el miembro duro y pulsante. Con la mano más firme y más rápida volvió al ataque. 

 

“Hnng...” Itadori trataba de retroceder, pero no podía. “¡Aah! Sensei, me voy a venir. Para.”

 

“Un poco más.”

 

“N-no puedo…” Gimió el chico mientras embestía la cadera para encontrarse con el movimiento de la mano del otro. 

 

“Sí puedes, Yuuji.” Alentó el profesor sin parar sus movimientos. 

 

El chico estaba lagrimeando. Soltó más gemidos y su voz sonaba diferente, un poco quebrada y muy desesperada. 

 

“Nn... nn... Por favor…”

 

Gojo dirigió la mirada hacia el muñeco. Ni se había movido. Itadori realmente estaba listo para terminar con este entrenamiento. Podía darle el permiso de venirse y terminar con el examen, pero vaya vista tenía delante, un ratito más no hacía daño, ¿no?

 

“Un poco más. Yo sé que puedes.” 

 

Itadori estaba prácticamente llorando, pero aguantó como el buen chico que era. Tomó todo lo que Gojo tenía para darle y obedeció. 

 

“Sensei… ¿Puedo? ¡Ahh! Hgh… Por favor…” 

 

El adulto se quitó la venda de los ojos para apreciar con todos sus ojos lo que estaba por ocurrir. 

 

“Puedes venirte ahora, Yuuji.”

 

Itadori no puso más resistencia y lo hizo. Ya tenía la vista borrosa por las lágrimas, ahora cerró los párpados y con un par de embestidas más llegó al orgasmo más fuerte que tuvo hasta el momento. Desde su miembro duro y caliente salió disparado un chorro gordo hacia el aire. Sus ojos se voltearon hacia el cráneo y sus músculos se tensaron. Luego tambaleó y casi perdió el equilibrio. Quedó jadeando mientras su cerebro salía del estado de gozo total. 

 

La mano que lo agarraba no se quitó aún, pero tampoco estaba haciendo algo más que envolverlo. Itadori miró abajo y se encontró con su profesor con el ceño fruncido y los ojos cerrados. Resulta que aterrizó semen en su rostro. Una línea blanca cruzaba toda su cara, cubriendole el ojo derecho y parte de los labios. 

 

Gojo abrió la boca y el ojo despejado. El azul más hermoso se encontró con los ojos de Itadori y sacó la lengua para limpiarse sus labios. El chico se quedó petrificado. Había algo tan tabú en verle los ojos y tan erróneo el venirse en la cara bonita de su profesor. Peor si encima él probaba el sabor de su semen. 

 

De pronto, Itadori fue sacado de su estado por un golpe en la cara. El muñeco que estuvo complaciente durante toda la sesión se despertó solo para eso. Gojo se pasó un pañuelo en la cara y parte del pelo, y se rió. 

 

“¿Desaprobé?” Preguntó el alumno tumbado en el piso junto a los pochoclos que cayeron. 

 

“Lamentablemente, sí.” Contestó Gojo. “Tendremos que hacer el examen otra vez.” 

 

“¿Otra vez ahora?” Preguntó con una mezcla de sorpresa y emoción. 

 

“Es mentira. Aprobaste. Jajaja.”

 

“Oh…” Sonaba algo decepcionado. 

 

El chico se levantó mirándolo. Gojo aún seguía limpiándose la cara y las manos, pero Itadori notó algo: un bulto en el pantalón del otro. Inmediatamente su propio miembro volvió a reaccionar. 

 

“Bueno, mi querido alumno. Me tengo que ir.” Se volvió a poner la venda, levantó el calzoncillo del piso y se lo tiró a la cara. Aprovechó el momento que no lo veía para levantarse y darle la espalda. “Mañana te vendré a buscar para reunirte con los chicos. No lo olvides.”

 

Dicho eso, Gojo se retiró. Itadori quedó con ganas de darle una mano a su sensei, pero ahora solo podía imaginarlo masturbarse con la misma mano que usó en él. 

Notes:

sukuna sintiendo todo pero sin poder venirse hasta que itadori lo hace: *fap fap fap* AAAAAAAAAAAA

Puedo leer a gojo siendo el peor pervertido sin problemas, pero temo que si lo escribo como uno, voy a arruinarlo para siempre en mi mente. No me atreví a hacerlo (no aún)

probablemente dos gatos locos leerán este fic en español. Si lo hiciste y te gustó, te invito a dejar un kudo o comentario