Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-04-20
Updated:
2026-06-04
Words:
74,071
Chapters:
32/?
Comments:
199
Kudos:
260
Bookmarks:
23
Hits:
8,602

El multiverso del amor de Dunk

Summary:

Una serie de historias a través de diferentes universos en donde veremos como los dioses parecen castigar a nuestro gigante con sus caoticas almas gemelas

Notes:

Esta historia es una continuación de Encadenado con grilletes de oro

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Los alfas que intentan ser buenos padres

Chapter Text

Estaba embarazado nuevamente. Lo sabía perfectamente, pero aun así necesitaba una segunda opinión más profesional. Al igual que la vez anterior, no había tenido síntomas iniciales intensos: apenas algunos mareos y náuseas leves que no pasaban de ser molestias pasajeras y que había ignorado con tranquilidad. Sin embargo, lo que realmente encendió sus alarmas fueron los cambios de humor.

Más precisamente, aquel día en que se levantó de mal humor. Pero no el leve mal humor de Duncan, sino uno intenso, desproporcionado, que lo llevó a enfadarse con Valarr solo porque éste había comentado que el color verde le quedaba mejor. Por alguna razón, Dunk se sintió profundamente ofendido y comenzó a atacarlo:

—¿Qué? ¿El negro no se me ve bien? —había soltado, molesto—. ¿Los otros colores me quedan espantosos? ¿Eso dices? ¿Y entonces por qué me regalaste esa túnica azul? ¿Quieres que me vea mal?

El enojo, sin embargo, desapareció tan rápido como había llegado, como si alguien hubiera apagado un interruptor. En su lugar, lo invadió una culpa abrumadora. Pasó el resto del día haciendo pucheros, sin saber cómo disculparse, hasta que finalmente lo hizo al caer la noche. Valarr, por supuesto, ni siquiera estaba enfadado. Pero aún así él lo recompensó como a Valarr más le gustaba, en la cama

Al día siguiente, con la mente más despejada, Dunk le contó a Egg lo ocurrido. El muchacho recordó enseguida cómo, durante el embarazo anterior, el humor de Dunk se había vuelto más volátil, discutiendo con todos… incluso con él mismo, cuando lo había llamado “enorme” en una ocasión. Aun así, en comparación con Aerion, Egg había salido mejor parado.

Tras esa reflexión, fue Egg quien reaccionó primero e insistió en que visitaran al maestre. Por petición de Dunk, el hombre le palpó el vientre. La respuesta no fue ninguna sorpresa para ninguno de los dos: efectivamente, estaba embarazado nuevamente.

Antes de que el maestre pudiera estimar el tiempo, Dunk habló:

—No más de dos meses —dijo con seguridad, buscando confirmación.

El hombre asintió.

—¿Ya lo sabías?

—Tenía mis dudas… pero gracias —respondió, poniéndose de pie antes de salir junto a Egg.

—¿De quién es? —preguntó el niño con curiosidad.

—De Valarr. Su celo fue hace dos meses —explicó Dunk, sonrojándose levemente.

Egg pareció increíblemente feliz.

—Al fin. Espero que este no sea un demonio como los hijos de Aerion.

Dunk le dio un suave golpe en la oreja.

—Oye, siguen siendo mis hijos.

Continuaron caminando hasta que, al doblar una esquina, Dunk se detuvo de golpe. Dos pequeños niños avanzaban torpemente por el pasillo, pero con sorprendente confianza. Eran casi idénticos, con el mismo cabello cobrizo que él.

Cylan, que se sostenía de la pared para mantener el equilibrio, tenía una cuarta parte del cabello blanco. Era un pequeño diablillo: molestaba a todos, especialmente a sus padres, con golpes y tirones de pelo. Además, parecía tener una fascinación particular por pintar cualquier cosa con tinta, a pesar de las constantes advertencias de no dejarla a su alcance.

Lys, por otro lado, no era mejor. Era más tranquilo, sí, pero también más peligroso. Inteligente, calculador, siempre era el cerebro detrás de sus travesuras. Su cabello era más rizado, con mechones blancos dispersos entre el cobrizo.

Al principio, Dunk no lo creyó. Pero en cuanto los niños lo vieron, aceleraron el paso con risas y sonrisas, llamando su atención. Entonces reaccionó. Se agachó y los recibió en sus brazos, levantándolos con una amplia sonrisa. Uno de ellos incluso le dio un beso en la mejilla, lo que le calentó el corazón… aunque, mentalmente, ya estaba regañando a sus alfas.

Dejó a Egg con los niños fuera de la habitación, indicándole que no se moviera. El chico aceptó, más interesado en presenciar el regaño que en otra cosa.

Al entrar, Dunk encontró a los alfas buscando desesperadamente.

—¿Qué hacen? —preguntó.

Ambos se tensaron.

—Dulzura, estamos jugando al escondite con los gemelos —respondió Aerion con una seguridad casi convincente.

—Qué tierno… ¿y dónde están?

—No podemos decirlo. Arruinaría la magia —añadió Valarr, aunque claramente estaba tan perdido como el otro.

—Bien. Esperaré. Es la hora de su merienda.

Se sentó con calma, observándolos. Diez minutos después, tras revisar cada rincón por segunda vez, Valarr se acercó, nervioso.

—Esto va a sonar muy loco… pero es divertido.

—¿Es una historia larga? —preguntó Dunk con fingida inocencia.

—Sí… pero te amamos.

Dunk sonrió con dulzura.

—Bien. Antes de eso… Egg, lleva a los niños a comer.

El chico asomó la cabeza, con los gelemos a cada lado y se los llevó mientras ellos se despedían con la mano.

Cuando quedaron solos, la incomodidad llenó la habitación.

—Fue culpa de Valarr —acusó Aerion rápidamente—. Él dijo que cerráramos los ojos hasta que los niños lo decidieran.

—No sabía que se iban a ir… Duncan, te amo, no volverá a pasar —añadió Valarr, tomando su mano y besándola.

Dunk solo sonrió con tranquilidad.

—Espero que ambos aprendan más responsabilidad… por el nuevo bebé.

Los dos se quedaron congelados.

—¿Estás embarazado? —murmuró Aerion, incrédulo conectando los puntos en su mente… hasta que la emoción lo alcanzó—. Estás embarazado.

Dunk asintió.

—Dos meses.

Ambos miraron a Valarr. Él tardó unos segundos más en procesarlo, pero cuando lo hizo, sus ojos se abrieron de par en par.

—Es mío…

Cuando Dunk y Aerion asintieron, Valarr prácticamente empezó a saltar de la emoción. Amaba a los gemelos, pero saber que este nuevo bebé sería suyo lo llenaba de felicidad.

Aerion, por su parte, se quedó junto a Dunk, besándolo y felicitándolo mientras acariciaba su vientre aún plano.

Entonces Dunk habló de nuevo, y las sonrisas desaparecieron:

—Pasaré este embarazo en Summerhall. Hace mucho que los niños no ven a su abuelo Maekar… y necesitaré ayuda para controlar a mis dos demonios.

Ambos alfas decayeron al instante.

Porque no sabían si Dunk se refería a ellos… o a los gemelos.