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Heaven Won't Save Us

Summary:

Chance Romanillos pasó toda su vida creyendo que Dios era amor.
Luego conoció a William Byers.
Ahora vive atrapado entre sermones, plegarias y unos ojos oscuros que parecen perseguirlo incluso cuando está solo.
Le enseñaron que amar a otro chico era un pecado.
Que el deseo desaparecía con suficiente fe.
Que Dios no debería haber creado algo tan hermoso solo para prohibirlo.
Y aun así, Chance sigue cayendo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: ⋆༺Heaven Won't Save Us༻⋆

Chapter Text

⋆༺𓆩⛧⃝𓄃𓆪༻⋆

𝓗𝓮𝓪𝓿𝓮𝓷 𝓦𝓸𝓷'𝓽 𝓢𝓪𝓿𝓮 𝓤𝓼


"Everywhere, everything, I wanna love you
Till we're food for the worms to eat
Till our fingers decomposekeep my hands in yours"

°❀⋆.ೃ࿔*:・°❀⋆.ೃ࿔*:・


Era el verano del 85 cuando Chance se mudó de Austin, Texas, a Hawkins, Indiana.

El cambio fue abrumador. Dejó atrás la gran ciudad para verso atrapado en un pequeño pueblo sacado del sueño febril de una ama de casa deprimida.

A primera vista, Hawkins parecía un lugar estancado en los años sesenta. Casas de madera con la pintura cayéndose a pedazos, grandes cultivos y maizales interminables que desprendían un olor dulzón a podredumbre, parecido al de una verdura olvidada demasiado tiempo bajo el sol. Pequeños insectos zumbaban constantemente cerca de los oídos, como si el pueblo entero se pudriera hasta los huesos.

Y ni hablar de las personas.

Parecían sacadas de una revista vieja; mujeres con vestidos impecables y hombres con ropa de domingo caminaban bajo el sofocante sol del mediodía como si fuera plena primavera y no el inicio del verano. Sonrisas falsas decoraban todos los rostros.

El telón de normalidad cayó cuando vio por primera vez a Will Byers, porque era imposible que un chico como él pudiera existir en un lugar tan insulso como Hawkins.

El muchacho fantasmagórico ni siquiera cruzó palabras con él, pero una sola mirada bastó para que el triste mundo de Chance se expandiera. Durante días llegó a pensar que aquel encuentro había sido producto de su mente trastornada y solitaria, imaginando un mundo donde los ángeles eran reales y descendían para arrancarte el pecado del pecho.

Aunque todavía no lo supiera, ese encuentro cambiaría la forma en la que veía la vida. Porque no solo existía una dimensión alterna llena de monstruosidades sanguinarias capaces de matarte en menos de un segundo, sino también sentimientos capaces de consumir como el fuego del infierno.

Y todo gracias a la mirada de Will.

Como fieles creyentes de la iglesia y de Dios, sentir ese tipo de tentación fue un castigo.

Debió correr antes de hundirse por completo en el fangoso océano que era Will.

Porque Will era especial. Había en él una presencia divina que lo envolvía como un manto; una tristeza melancólica en la mirada que te desarmaba por completo, que te hacía querer arrodillarte y rezar para que ese ángel te salvara.

Tal vez él demostró que los ángeles existían.

Y tal vez Dios los había abandonado primero.