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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Baby Shark
Stats:
Published:
2026-03-11
Completed:
2026-06-04
Words:
83,722
Chapters:
84/84
Comments:
100
Kudos:
40
Bookmarks:
7
Hits:
956

No pienses en un Baby Shark rosa

Chapter Text

Sus sospechas eran ciertas. No hay ni un alma caminando por la ciudad. Parece un pueblo fantasma y lejos de dar miedo lo hace más acogedor. Las farolas iluminan el camino de vuelta y no hay un solo ruido enturbiando la calma que se respira en cada calle vacía.

Ambas parecen haberse contagiado y ninguna rompe el ceremonioso silencio que las acompaña durante todo el camino. Al menos hasta que la mente de Emma da rienda a toda su energía en respuesta a la calma total que las rodea y comienza a ser un hervidero de ideas que resuenan cada vez más alto hasta que no puede desoírlas.

A su lado, la alcaldesa camina sin variar el paso, aunque Emma está segura de que escucha cada divagación. Si no quiere responder a ellas o si no quiere invadir su privacidad ya es algo que la Salvadora desconoce.

Intenta indagar en su vínculo, pero la alcaldesa es un remanso de silencio y paz centrado en el camino y las estrellas que las sobrevuelan. Así que se ve obligada a hablar antes de que su cabeza explote:

"Regina..."

"¿Hm?"

"¿Cómo crees que acabó esa calavera en manos de Owen?" pregunta dejando que su mayor inquietud vea lentamente la luz.

"No lo sé."

"Regina..."

"Va a desgastar mi nombre." Farfulla.

"¿Crees que era Owen quien guardaba esa calavera?"

"No lo sé." Repite sin dejar de mirar al frente. "Pero tuve dudas desde el primer momento."

Emma respira hondo, sus cavilaciones corriendo encabritadas cuesta abajo y sin frenos. "¿Por eso interviniste?"

"¿No hemos aclarado ya que yo también puedo ser una descerebrada a veces?" pregunta retórica, guardando sus manos en los bolsillos de su sudadera.

"No creo que esa palabra esté en tu diccionario." Dice la Salvadora convencida, advirtiendo como Regina no parece querer dar pie a esa conversación. "¿Regina?"

"Sé cómo me llamo." Farfulla resoplando y pestañeando lentamente, con irritación. "¿Qué espera que le diga? Nada es nunca tan simple con Rumpelstiltskin, ¿no?" cuestiona resignada cruzando al fin la mirada con ella. "Puede que simplemente esté siendo una neurótica debido a nuestro pasado juntos. O puede que haya algo oscuro detrás."

"¿Y no estás preocupada?

"Sí..." Suspira antes de volver a hablar. "Ahora mismo mi prioridad es que dejemos de escucharnos divagar, y el resto simplemente tendrá que esperar."

"Pero..."

"Si de verdad hay algo más, lo afrontaremos a su debido tiempo." Zanja tajante. Emma entrecierra los ojos, tratando de vislumbrar algún resquicio de pensamiento a través de su vínculo, pero todo lo que recibe es un rotundo: "A-su-debido-tiempo."

"Está bien..." bufa inquieta, torciendo el morro. Pero que se quede callada no significa que deje de darle vueltas y, si Regina no quiere hablar de ello, al menos tendrá que escucharla discurrir sobre ello.

"Su casa es por ahí..." Señala la alcaldesa con humor.

"¿Qué?" pregunta regresando en sí.

"Su casa." Repite Regina, cabeceando en dirección contraria a los pasos de Emma. "Esa es su calle." Insiste con una sonrisa burlona, mientras la Salvadora comienza a seguir el hilo de su respuesta. "¿O acaso pretende acompañarme hasta la mansión cual caballero andante?"

"¡No!" responde rápidamente, antes de añadir con una enorme sonrisa: "Tú eres la que ha venido a recogerme esta mañana a casa, ¿recuerdas? Yo soy la cortejada."

"Lo que me faltaba..." gruñe poniendo sus ojos en blanco por décimo octava vez ese día.

"Buenas noches, sir Regina." Dice agitando su mano con la actitud de una princesita y cambiando sus pasos en dirección a su calle.

"Cuidado al subir las escaleras de su porche..." ladra alejándose y sin girarse hacia ella. "No vaya a ser que se tropiece... o que alguien la empuje."

"Tendré cuidado, no queremos que tengas que venir a esas horas a rescatarme."

"Qué paciencia..." masculla Regina con tanta exasperación que Emma no puede contener la risa mientras la observa desaparecer calle abajo. Se pregunta cuantos pasos deben alejarse antes de que dejen de escucharse. "¡Aún no son suficientes!" ladra la alcaldesa a través de su vínculo y las risas de la Salvadora se multiplican.

Sin embargo, un pensamiento comienza a florecer en su cabeza.